nuestro nido está vacío
fuimos a la sala a despejar dudas
en lienzos,
merodeando tu espalda
vamos a pintar los rayos del sol
quizás en caricias, pretendemos que dormimos
con el ruido del silencio
un beso como un plomo
desnudos hasta volvernos cenizas.

me preguntaron qué cuál me gustaba más:
tú en los 80’s o en los 90’s
quizás me quedo con tu smoking negro sin lazo,
que huele a una atmósfera de concierto, perfume con cigarro
me acuerdo cuando estaba parada en una esquina observándote
tanta timidez convertidos en un fonema,
manteniendo una conversación con la noche: luna creciente
decías que, fumarías dos cigarros mientras yo decidía si en irme o quedarme
quédate para crear varios recuerdos en uno,
yo me quedo en el edificio cerca de La Candelaria,
tomo el metro, y estaremos en el Boulevard de Sabana Grande
paseando con una melodía en mente, hablando de la gente
ver, pasar, caminar
estarás tomando un tercio a las 9: 15 am
murmurandome si tengo hambre, o riéndote si yo voy a querer ver las aves en Quinta Crespo
comprar dos panes y una mano de cambur, discutiéndome tu álbum favorito
fuimos a esa casa abandonada a crear sonidos con el eco, muy experimental
hay un riff que suena a melancolía de post-punk, tú sin hablar nada, ojos cerrados
un silencio que me abraza, fotos de la polaroid
caímos en el tacto del mismo silencio, me gustan tus ojos desordenados, tu hipnosis, tu secreto
tan locos, nosotros, que vamos amanecer hablando de cosas insignificantes,
son las 7:00 am, voy a guardar esos comics en tu bolso, quizás me toque andar sola por Sabana Grande
Pero, allí estás: te siento entre tanta gente
volveré a soñar.

si me hago invisible
con mi silencio
interno,
por qué siento a alguien
lejos, cerca, y más
cerca
de mi espalda,
sólo queda ese taladrar
de mi mente y volverme
a cantar la misma pregunta,
«qué hago con lo que sigo sintiendo»
si el pote de basura no me sirve,
sólo acepta el dulce jugo de mis tripas,
basta la resolución de memoria que conecta
las seis cuerdas de mi guitarra, eco mental
en cada noche hay canciones sueltas, el típico lagrimeo de sentir y volver a callar.

sal
al gusto
conserva del mar
distraída
perdida en sucesión
cubro las telas de mis ropas
busco aroma en el corral
la tristeza es como una vieja
y suelo enarbolar los sonidos
de mi mente, cicatrices en mi frente
día, noche, tarde, mañana, sol y lunas
las paredes en ausencia, toman secuelas
de las sombras a lagrimas redondas en un sueño más
huecos en la ropa, hilo de sobra, soledad que arropa
me guardo para no caer en el juego de no volver atrás.

no sé
viene agosto
y quiero desprenderme
tal vez, estando
en otro lugar
siento que
me falta
más noches
días para ver bien
las marcas de mi piel
un beso invisible que
exista desde cada paso
que camino
hasta el otro filo de
un abrazo.

todavía me queda
el movimiento
del metro,
veo tu rostro
en la puerta
tus manos
uñas
ojos y
párpados
sintiéndote
tan cerca,
creo que
estaba descifrando
tu extraña forma
de mirar
un veinticinco
de mayo
con luces fallando
el metro en retraso,
tus ojos

fumívoro invisible
roedor de miradas
timidez que me
habla en
silencio.
estás.